No me gustaría palmarla
Posted on 27.9.11
Los que sean de cultura afrancesada me entenderán enseguida. Buscar el tono para hablar de Boris Vian es caer en la trampa endemoniada que nos tiende su propia escritura. Tropezamos con su talento sin por ello poder describirlo. Es como si desde el cielo, su cielo particular, el bueno de Vian nos pusiera la zancadilla.
Un día
Habrá otra cosa más que un día
Las horas serán diferentes
Desiguales, sin resultado
Es inútil fijar ahora
El detalle preciso de todo esto
Pero una certidumbre subsiste: un día
Habrá otra cosa más que un día
No me gustaría palmarla, "Un día"; Boris Vian
Vuelvo una y otra vez, cíclicamente, a desbarrar mi mitomanía enfermiza por Boris Vian, mi atracción por este tío es casi tan indefinible como su forma y fondo de escribir que algunos llaman "la estética de lo superficial", quizás tengan razón pero seguramente muy pocos son capaces de encontrar tanta profundidad en superficie y creo que también pocos de impregnarse de su no intención. Este tío no sólo fue un escritor y un músico polifacético, también un creador en el sentido generoso y amable de la palabra. Estudió ingeniería y a los 22 años se encontró sentado en una oficina soporífera en el París de 1942. Entonces, el ingeniero empezó a escribir de día y a tocar el jazz de Nuevas Orleans de noche, en los garitos clandestinos de Saint-Germain-des-Prés, cuando la música negra estaba prohibida por Vichy. Y toca la trompeta emulando jocosamente al gigante Duke Ellington, hasta que no le queda aire en los pulmones, hasta que su cardiopatía reumática le fuerza a pararse.
Esperé hasta los 23 años para escribir. Eso es abnegación. Después intenté contar a la gente historias que nunca habían leído. Eso fue la primera gilipollez: a la gente sólo le gusta lo que ya conoce; a mí, no. En el fondo, me las contaba para mí mismo, estas historias. Me habría gustado leerlas en los libros de los otros... Contar historias que nunca se habían leído: ésa es la poética de Vian. Alejado de las modas literarias y de las exigencias morales de la post-guerra, Vian navega solo, impermeable a existencialistas, surrealistas de segunda generación, psicoanalistas y otras capillas istas
Hace un par de años se publicó este No me gustaría palmarla que recoge poemas inéditos de Vian que, un grupo de gente se dedicó a traducir mientras unos geniales ilustradores franceses aderezó con sus dibujos
Yo deseo una vida en forma de arista
Sobre un plato azul
Yo deseo una vida en forma de Cosa
En el fondo de una máquina total y solitaria
Un inventor de universos semánticos, la resonancia convencionalista de la literatura no le alcanzó, sus reglas estéticas fueron otras
No quisiera morir
Sin haber agotado
Mis labios en sus labios,
Mi todo con su todo,
Su todo con mis manos...
Mi queridoVernon Sullivan , siempre jugando al disfraz...
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excepciones escritas





