Nena

Posted on 2.4.11


Y tras la tremenda tormenta, en el minuto uno de empezar a morir el doctor dijo: "Ha sido nena!" y todos los presentes se emocionaron sin observar que Nena ya llevaba las coletas por dentro de la cabeza y que en vez de lazos rojos le sobresalían gruesas y negras cuerdas por los huecos de su calavera. Se necesitaba ser un buen observador para darse cuenta de cómo se le levantaba la falda al divagar por los columpios de los hostiles y belicosos campos de batalla que llaman parques infantiles, pero sobre todo se necesitaba no estar muerto en un mundo de muertos.


Y él, que no era de los que nacen ya con setenta años, lo vió, desde el principio, desde su minuto uno de comenzar a morir. Y se escribía su nombre con ceniza en la lengua Neenaaa y no le hubiera importado acabar la cuenta atrás en alguno de esos paseos, calle arriba calle abajo, leyendo las lápidas de los desgraciados, con su mano huesuda rozando la de nena, to chulo, por haberle robado la novia a los marines norteamericanos.

0 Response to "Nena"