En el Instituto de mi hermano

Posted on 22.2.12

He tratado de ignorar todo lo que ha pasado, de girar la cabeza y entretenerla con la cantidad de gilipolleces con las que contamos para conseguirlo y, en muchos casos, para mirar sin ver más allá de las narices pero en esta ocasión me ha sido imposible, ya sea por tenerla delante durante 48 horas dada la cercanía de mi trabajo al lugar de los hechos o, mejor dicho, al lugar de las hostias...


Es el riesgo que corres cuando te cagas en sus putas madres y dices que hasta aquí, que ya, que aunque quieras seguir engañado porque lo contrario es un pateo y no apetece, ya no te pueden engañar y cuando eso ocurre pasa esto: que te pegan.

Todo ha ocurrido en un lugar emblemático, supongo elegido precisamente por eso. LLuis Vives fue un buen tipo, en su tiempo, un tipo nacido el mismo año que se descubrieron las américas y que eligió poner a disposición de los demás su listeza y no lucrarse con ella. Hoy sería un ingenuo y bastante gilipollas.

Pero todo esto ha hecho que recordara un libro suyo que leí hace mil y que sin saber entonces muy bien porqué me impactó hasta el punto de no ser uno de tantos olvidados: El tratado del socorro de los pobres.

Este libro fue dedicado a los burgomaestres y al senado de Brujas. Se  divide en dos partes, la primera se encarga de fundamentar la ayuda a los necesitados en la teología y la filosofía haciendo algo que se ha hecho muy poco a lo largo de la historia cuando se estudia este tema, la iglesia por ejemplo, que se ha dedicado toda la eternidad al limosneo y aprovechamiento de la pobreza no lo ha hecho nunca: analizar el porqué hay pobres y necesitados, la razón de la miseria.  Explica previamente el origen de la necesidad, cómo se genera, qué hacen y cómo funcionan las sociedades para que los excrementos de sus mecanismos sean personas.


En la segunda parte Luis Vives desarrolla argumentos acerca de la conveniencia de que la colectividad dé respuestas paliativas, se ocupe de la necesidad generada por ella misma y sus gobernantes y, sobre todo, el modus operandi para la transformación de unas costumbres que benefician a unos cuantos a costa de la degradación de otros muchos. 


Una revolución escrita hace cinco siglos que desgraciadamente no suena en absoluto obsoleta, que se lo pregunten a Camps y sus secuaces, sino muy vigente en ésta y, en las últimas 48 horas aquí, en esta Valencia votante del pp desde los siglos de los siglos y en la bonita fachada del LLuis Vives han rebotado las hostias.

No me gustaría palmarla

Posted on 27.9.11


Los que sean de cultura afrancesada me entenderán enseguida. Buscar el tono para hablar de Boris Vian es caer en la trampa endemoniada que nos tiende su propia escritura. Tropezamos con su talento sin por ello poder describirlo. Es como si desde el cielo,  su cielo particular, el bueno de Vian nos pusiera la zancadilla.


Un día
Habrá otra cosa más que un día
Las horas serán diferentes
Desiguales, sin resultado
Es inútil fijar ahora
El detalle preciso de todo esto
Pero una certidumbre subsiste: un día
Habrá otra cosa más que un día


No me gustaría palmarla, "Un día"; Boris Vian


Vuelvo una y otra vez, cíclicamente, a desbarrar mi mitomanía enfermiza por Boris Vian, mi atracción por este tío es casi tan indefinible como su forma y fondo de escribir que algunos llaman "la estética de lo superficial", quizás tengan razón pero seguramente muy pocos son capaces de encontrar tanta profundidad en superficie y creo que también pocos  de impregnarse de su no intención. Este tío no sólo fue un escritor y un músico polifacético, también un creador en el sentido generoso y amable de la palabra. Estudió ingeniería y a los 22 años se encontró sentado en una oficina soporífera en el París de 1942. Entonces, el ingeniero empezó a escribir de día y a tocar el jazz de Nuevas Orleans de noche, en los garitos clandestinos de Saint-Germain-des-Prés, cuando la música negra estaba prohibida por Vichy. Y toca la trompeta emulando jocosamente al gigante Duke Ellington, hasta que no le queda aire en los pulmones, hasta que su cardiopatía reumática le fuerza a pararse.

Esperé hasta los 23 años para escribir. Eso es abnegación. Después intenté contar a la gente historias que nunca habían leído. Eso fue la primera gilipollez: a la gente sólo le gusta lo que ya conoce; a mí, no. En el fondo, me las contaba para mí mismo, estas historias. Me habría gustado leerlas en los libros de los otros...                                    

Contar historias que nunca se habían leído: ésa es la poética de Vian. Alejado de las modas literarias y de las exigencias morales de la post-guerra, Vian navega solo, impermeable a existencialistas, surrealistas de segunda generación, psicoanalistas y otras capillas istas

Hace un par de años se publicó este No me gustaría palmarla que recoge poemas inéditos de Vian que, un grupo de gente se dedicó a traducir mientras unos geniales ilustradores franceses aderezó con sus dibujos

Yo deseo una vida en forma de arista
Sobre un plato azul
Yo deseo una vida en forma de Cosa
En el fondo de una máquina total y solitaria

Un inventor de universos semánticos, la resonancia convencionalista de la literatura no le alcanzó, sus reglas estéticas fueron otras

No quisiera morir
Sin haber agotado
Mis labios en sus labios,
Mi todo con su todo,
Su todo con mis manos...



Mi queridoVernon Sullivan , siempre jugando al disfraz...

Elegancia Indígena

Posted on 20.9.11

Siento un hambre voraz, me lo voy a comer todo: la tierra, el cielo, tus huellas dactilares. Los flujos y el líquido elemento.... tengo dólares, por lo tanto "También la lluvia" es mía.


En una Bolivia del año 2.000 envuelta en guerrillas callejeras por la resistencia de los indígenas a que las multinacionales les roben el agua, incluyendo los derechos de la que cae del cielo, Sebastián y Costa, productor y director de cine, deciden rodar una película que desmitifique la figura de Colón, que presente la cara más cruel de éste, esa que siempre ocultaron los libros de texto. Intereses distintos, Sebastián es como un niño, bueno Gael siempre lo es en sus personajes, un niño que quiere jugar en la selva como un indigenita más, Costa es el productor desapasionado con el símbolo del dólar grabado en su frente que acepta Bolivia por lo barato y por la cantidad de indígenas (mano de obra tirada de precio) que harán de extras. Hasta aquí todo bastante habitual, Imaginación intuitiva VS Eficiencia y Eficacia


A partir de ahí se mueve esta peli, que vi hace unos meses en el cine pero que realmente y en toda su extensión vi anoche. Y ahora la sensación de haber estado también en medio de la selva negándome a interpretar a una indígena de poros abiertos que pierde a su bebé ahogado en el rio, uno de tantos muertos que no será el mío. Ni en mis sueños

Imágenes bellísimas repletas de todo, cine social pero propositivo, que incita a la lucha, a resistirse y no venderse nunca, pase lo que pase. Metáfora también de nuestra estúpida burbuja.Una peli que hace sentir muchas cosas y deja poso. Estoy viendo muxo cine últimamente, películas muy buenas, malas y regulares pero ninguna me incitaba a escribir hasta anoche viendo ésta, escribir para decir (...) decir no sé qué, me da igual que quede una entrada bonita o menos porque ese es otro rasgo de esta peli: la belleza que por sí misma destroza el conceto de la estética. Decirte que la veas

Se intercambian los papeles, el miedo, la realidad, la destrucción del mito, la incredulidad transformada en admiración hacia el indígena extraño e insignificante al inicio...tantas cosas son las que hacen dar la vuelta a los personajes hasta el punto que Sebastián ya no quiera jugar y el personaje se deslavaza y desaparece mientras Costa crece tatuado en el haz de cada hoja y en cada gota de esa lluvia que al final, cómo no, se quedarán los malos



Preciosa

Posted in | 2 comentarios